Edición 1622 ///// 28 de Julio de 2010
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"A todas las mujeres nos atrae la fortuna"
Erika Mitdank cuenta su vida antes de ser la novia de Fort. "Mi mamá tiene esquizofrenia".

Erica Susana Mitdank (que significa gracia en alemán) tiene 20 años, es descendiente de alemanes, se crió en Moreno, provincia de Buenos Aires, (hoy vive en un departamento en Las Cañitas junto a su prima), es hija de Juan Carlos (herrero) y Lidia (ama de casa), es la cuarta de cinco hermanos (Marcelo, de 30 años; Patricia, 28; Ariel, 22; y Nico, 13), es de clase media, sencilla y modelo. Y de un día para el otro, logró su pasaporte a la fama: ser la novia de Ricardo Fort (42). Así, su vida cambió radicalmente.

“Hasta hace un mes para ir a ver a mi familia me tomaba un colectivo, después un tren que tardaba dos horas, y después otro colectivo. Ahora viajo en Rolls Royce. Igual yo me subo al colectivo, pero no es conveniente. Menos después de todo lo que se sabe que me regaló Fort”, cuenta Erika en la tarde de un día que comenzó muy temprano con un rally de notas y al cual aún le quedan muchas horas. Es el precio de “vivir la vida a full”.

“Esto me cambió la vida. Es como vivir en una película, en una novela las 24 horas del día. Es muy loco ir en un auto y que esté rodeado de custodios, que me vaya a sentar y me arrimen la silla, que todos estén pendientes de mí y de que esté bien”, explica esta joven hija de padres descendientes de alemanes nacidos en Misiones. Y enseguida aclara: “No es sólo la plata. Es todo. La plata atrae a cualquier persona. A todas las mujeres nos gusta ir de shopping y comprarnos de todo, tener muchos zapatos, ropa, alhajas, tener tarjeta de crédito, y viajar por todo el mundo. Pero también es importante que te mimen. Y Ricardo hace todo eso”.

Erika, que no sale de su obnubilación, sólo tiene palabras gratas para con su novio, y mientras habla de él, le brillan los ojos: “Ricardo es súper generoso, demasiado. Da todo el tiempo y no está midiendo cuánto da. Es re desprendido. Ve algo que le gusta y si me queda lindo y me gusta a mí me lo regala. Es un amor, me encanta porque es una persona muy directa y trasparente, no anda con vueltas. Además, es todo un caballero, súper respetuoso, atento e inteligente. Me encanta”. Y ante la pregunta de si está enamorada, Erika, sentada en el camarín rodeada de las pieles más caras que puedan existir, con lolas nuevas que costaron alrededor de cinco mil dólares y con un rubio que dejó lejos en el tiempo su castaño claro, responde: “Estoy en proceso, Ricky es un dulce y me encanta”. Aunque todavía es muy pronto para hablar de casamiento, no lo descarta. “Todas las mujeres cuando nos ponemos de novia nos imaginamos casándonos y formando una familia. Me lo imagino y lo deseo. Si la relación avanza, me encantaría más tener un hijo que casarme. Amo los bebés”, cuenta Erika, que se lleva de maravillas con Felipe y Marta, los hijos de Fort. Por lo pronto, ya hubo presentación familiar el día que Erika reemplazó a Claudia Fernández en “Fortuna”. “Fue re lindo ver a Ricardo abrazando a mi tía, por ejemplo. A mi viejo le cayó re bien. Igual, yo me quedé medio al margen porque me dio vergüenza. Pero Ricardo es amoroso y familiero”.

El tren Fort

Su carta de presentación: Su osadía, propia de una joven de 20 años. “El mismo día de la grabación de ´Bailando 2010´me llaman de mi agencia, yo estaba durmiendo, y me dicen que me presente en Ideas del Sur para un casting para Ricardo Fort. Yo no le entendí nada pero como me dijeron Ideas del Sur y Ricardo Fort, fui. En dos horas tenía que estar ahí, así que me duché, me maquillé, me cambié como para ir a bailar, porque eso me habían dicho, y me fui. Cuando llegué me quería matar, todas estaban con las tetas al aire ¡y yo era una monja!”. Pero nada la detuvo y sin entender mucho lo que pasaba, hizo caso a la producción y llenó el formulario: “En estudios puse ´los suficientes para ser la novia de Fort´ y anoté mi teléfono gigante, le puse perfume y un beso, después las demás quisieron hacer lo mismo pero ya no daba porque lo había hecho yo, y salí a conquistarlo. Mientras Tinelli presentaba a las demás, yo le tiraba besos a Ricardo, ¡y él me los devolvía!, no lo podía creer. Tuve cero vergüenza porque apenas vi a Ricky me volví loca”. Así fue como Erika, en quien Fort ya lleva invertidos 30 mil dólares aproximadamente, comenzó otra etapa en su vida.

Cara y ceca

Pero no todo fue color de rosa. Erika la pasó “muy duro. Terminé el cole y estaba desesperada por trabajar, entonces entré como vendedora a una casa de ropa. Estuve dos semanas en ese puesto y me pasaron a la caja. Era un laburo re esclavo, trabajaba 12 horas parada y cobraba dos mil quinientos pesos. Había que cerrar caja y hasta que no se hacía, no se iba nadie. Por ahí un número no cerraba y había que empezar de nuevo. Por suerte, nunca me tuvieron que descontar de mi sueldo. Era una gran responsabilidad. Aprendí un montón, pero trabajaba de lunes a sábados y el domingo me la pasaba durmiendo así que ni veía a mi familia”, cuenta Erika. No obstante, lo más difícil no era trabajar, muy por el contrario, ese era su escape, su cable tierra. “Mi mamá tiene esquizofrenia desde antes de que yo naciera, por lo que yo me tuve que ocupar de mi hermano menor. Así que llegaba a casa y limpiaba y cocinaba. Aún cuando no sabía ni como se hacía, pero lo hacía. No tuve la suerte de tener a mi mamá bien para eso. Son cosas que me tocaron vivir y me hicieron madurar. Las cosas se pusieron más difíciles cuando mi papá se separó de mi mamá de un día para el otro. Todos lo sufrimos mucho. Yo tuve que dejar de trabajar para ocuparme de mi casa, mi mamá y mi hermano. Todos tenemos muy buena relación pero fue muy doloroso. Después las cosas se calmaron, se diluyeron y todo mejoró”. Incluso, ella pudo volver a lo suyo: “Yo era clienta de una marca de ropa y me llamaron para hacer un desfile y ese día hice mil contactos y así empecé a desfilar”. Las agujas del reloj corrieron demasiado rápido, y su jefa de prensa, la misma de Ricardo, le advierte que se tienen que ir a Ideas del Sur. Entonces, ella finaliza: “En fin, no soy una mina a la que se le rompe una uña y llora”

Julieta Mondet - jmondet@perfil.com - Fotos: José Tolomei

"A todas las mujeres les gusta ir de shopping y comprar de todo", dice la novia de Fort.
 
"Me siento como en una película las 24 horas del día", relata Erika suelta de cuerpo.
 
 
 
   

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