El último domingo a las 15 pisó suelo argentino el cantante mexicano Cristian Castro y, por supuesto, lo primero que hizo, después de firmar una inmensa cantidad de autógrafos a sus fans que lo esperaron pacientemente en el aeropuerto de Ezeiza, fue salir corriendo a los brazos de su madre Verónica, que se encuentra en el país grabando "Los exitosos Pérez", la versión mexicana de los Pells. Después de recibir el afecto maternal Cristian fue hasta el programa de Susana Giménez para cantar y charlar con la diva, pero mientras el creador de “Azul” le contaba a Su que el 26 de noviembre va a estar en el Luna Park para presentar su último trabajo “El culpable soy yo”, ambos recibieron la “sorpresiva” visita de Verónica. Sí, Vero demostró, una vez más, que no está dispuesta a despegarse de su hijo ni un segundo y él, por supuesto, chocho de la vida.
Del programa, poco para decir ya que lo ocurrido fue visto por una inmensa cantidad de televidentes, aunque no se puede dejar de resaltar el momento en que la diva le preguntó al cantante por sus amores. En ese momento Verónica no pudo con su genio y se adelantó a la respuesta de su ahora platinado hijo. “Mirá Su, si se vuelve a casar le corto las... y enteritas”, agregó como para que no quedaran dudas y enseguida dijo: “La mejor mujer para él sos vos Su, y si no te puede mantener, yo pongo la plata”, remató Verónica.
Aunque resulte difícil de creer este diálago no es un chiste y mucho menos una invención nuestra, pero bueno, la extraña relación que tiene el cantante con su madre no es nueva y lo único que marcó esta especie de paso de comedia es que las cosas siguen igual.
Sin embargo, madre e hijo se separaron por un momento, no muy largo por supuesto, y mientras Verónica se quedó en el programa acompañando a su entrañable amiga hasta el final, el cantante se fue solo hasta el restó La rosa negra, del barrio bonaerense de San Isidro. Ahí se pudo ver otra versión de Cristian ya que cuando llegó al lugar lo esperaban muchísimas fans para sacarse fotos y obtener una firma. El, como todo caballero, vestido con un elegante smoking negro atendió a cada una de ellas. Más tarde ocupó una mesa y realizó varios llamados telefónicos. Algunos dicen que estaba tratando de rastrear a Luciana Salazar y a Silvina Luna para conocerlas. Es más, sus custodios estaban a punto de felicitarlo cuando le avisaron que llegaban al lugar una rubia y una morocha. Pero de inmediato borraron las sonrisas cómplices y vieron entrar a Susana y a Verónica dispuestas a festejar...
Fotos: Agencia Movilpress
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