Edición 1557 ///// 29 de Abril de 2009
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Claudia Fernández tuvo su boda de blanco, sin canje y con pancita
La vedette uruguaya se casó con Leonel Delménico, un joven empresario al que conoció hace un año y medio y con quien espera un hijo.

No hubo un desfile de famosos y estrellas de la televisión. Tampoco fue una fiesta por canje ni que haya atraído multitudes de curiosos. Pero fue la boda con la que soñó toda su vida Claudia Fernández, y que Leonel Delménico le hizo realidad el viernes 24.

Embarazada de tres meses, la vedette uruguaya y su pareja tuvieron la ceremonia por civil en Espacio Pilar al mediodía, y rodeados de su círculo más íntimo. En Uruguay, y con fecha aún sin confirmar, harán otra unión civil en la casa de los abuelos de Claudia. “Para mí es muy importante casarme en mi país”. Igualmente, contrató dos aviones para traer a familiares y amigos desde el otro lado del Río de la Plata. Por la noche llegaron los más de 300 invitados para festejar con el flamante matrimonio en una celebración en la que no se escatimó en gastos. Ella, enfundada en el vestido de novia que le diseñó Laurencio Adot, y él, vestido con un elegante traje azul de Daniel Casalnovo, ingresaron por una alfombra adornada por pétalos de rosa e iluminada por un sendero de velas, mientras una soprano y tres violinistas musicalizaban el mágico momento en el que Claudia Fernández dejó el club de las solteras.

La fiesta

“Claudia era una princesa que contaba su historia, en pleno proceso de cambio de vedette a actriz, con una figura increíble. Fue todo un reto para mí”, sostiene Laurencio Adot, el encargado de vestir a la novia con una idea romántica, española, y en línea sirena para marcar bien la figura de la artista que aún no exhibe una gran panza de embarazada. El ramo de novia estuvo compuesto por flores silvestres y, contra la tradición de revolearlo ante las invitadas solteras, la actriz de “Confesiones de mujeres de 30” optó por guardarlo para llevarlo a la tumba de su abuela, que falleció hace pocos meses y fue la encargada su crianza. Por otro lado, además del ramo, en la otra mano llevó un rosario de nácar de la primera comunión de Leonel.

El novio se lució con un impecable saco en taf de seda, entalladísimo y un pantalón cigarette en la misma tela, creación de Casalnovo. Los anillos fueron de oro blanco de la línea love de Cartier.

Entre los pocos famosos que la pareja eligió para compartir la trascendental noche, estuvieron Reina Reech, Anamá Ferreira, Victoria Vanucci, el “Facha” Martel, Adriana Salgueiro y Mirta Wons, quien sin duda fue la más divertida de toda la fiesta. Todos disfrutaron de la comida y de la bebida de primera calidad que había en el salón. El plato principal fue un delicioso lomo a la mostaza, acompañado por comidas típicas de Argentina, Uruguay, México e Italia.

El momento más emotivo llegó de la mano de una sorpresa que el empresario argentino preparó para su flamante esposa. Es que cuando Delménico le propuso a su mujer salir a bailar la canción que tanto le gustaba, apareció de la nada Valeria Lynch entonando “Me das cada día más”, provocando que todos los invitados se fusionaran en un coro instantáneo, y que la novia derramara algunas lagrimitas de emoción al tiempo que besaba apasionadamente a su marido. También hubo tiempo para el grupo de cumbia Los Fatales, una de las bandas favoritas de la vedette, que entro al salón con "Te quiero tanto", de Sergio Denis.

Para el final de fiesta, tanto la novia como el novio se cambiaron los atuendos. Mientras que ella se puso un vestido del mismo color pero más corto, Leonel cambió por un pantalón cigarette chupin en taf de seda, un chaleco en la misma tela con botones entelados y camisa blanca simple con cuello indio. Elegantes y cómodas para bailar toda la noche.

Flechazo repentino.

La historia entre Claudia y Leonel, que se coronó con el casamiento, comenzó hace poco más de un año cuando tras cruzarse casualmente en distintos lugares, se enamoraron perdidamente. Un mes después ya estaban viviendo juntos y anunciando su casamiento para 2009. La frutilla del postre se conoció a principios de marzo, con la confirmación de que la pareja se encontraba en la dulce espera, y que traerían un hijo a este mundo en octubre (Mía o Santino son los nombres que barajan para el bebé del cual, según Fernández “hay un 86 por ciento de probabilidades de que sea nena”).

No hicieron falta regalos lujosos para que la uruguaya decidiera darle una oportunidad a Delménico, ya que se dejó llevar por la combinación del destino, que los ponía una y otra vez en el mismo camino. Por eso, a pesar del corto tiempo que llevaban de relación, no dudó ni un segundo en aceptar la propuesta matrimonial que le hizo su novio. “Por primera vez me siento comprometida”, aseguró Claudia hace un tiempo, al recordar que alguna vez, cuando tenía 20 años, también había decidido casarse, y la experiencia no fue para nada positiva. “Aquello fue un acto de inconciencia absoluta y total”. Este presente, repleto de felicidad y amor, poco tiene que ver con aquel trunco matrimonio.

El día después

Aunque en un primer momento pensaron en viajar a Nueva York, el destino de la luna de miel terminó siendo la ciudad de Buzios, en Brasil. “Cómo por mi trabajo sólo teníamos cuatro días libres para viajar, decidimos ir a un lugar más cerca para poder descansar”, confesó la voluptuosa rubia. Sin embargo, los flamantes marido y mujer tienen pensado realizar otro viaje antes de la llegada del bebé, aunque todavía no han definido el destino. Lo que sí es seguro es que una vez que termine con las funciones en gira de “Confesiones de mujeres de 30”, Claudia descansará un poco y no estará en el certamen de comedias musicales para el que la habían convocado en Ideas del Sur. “Con la panza es imposible. Ya fue suficiente lo que hice, que estuve en el Bailando y el Patinando como para volver este año con el embarazo. Voy a retomar cuando tenga ganas, quizás el verano que viene con alguna obra de teatro”, anunció. A pesar de que su futuro profesional seguirá ligado fuertemente a la Argentina, la vedette y su marido decidieron instalarse en Montevideo (allí conduce el programa de televisión “Bendita TV”), en un departamento sobre la rambla que compraron recientemente, y que tendrán listo para septiembre. Si bien ambos quieren que el bebé que viene en camino tenga la doble nacionalidad, están convencidos de que el país charrúa tendrá un ambiente más sano para criarlo. Además Leonel, que se dedica al negocio automotriz, tiene algunas actividades también en Uruguay, donde también preside la Asociación Civil Don Bosco, fundada por su tío abuelo. Justamente a beneficio de esa entidad, Claudia sueña con rematar su vestido de novia. “Yo no quiero el vestido para quedármelo, quiero que sirva para algo”, asegura.

Fue la noche ideal, soñada, en la que Claudia Fernández y Leonel Delménico sellaron su amor y lo compartieron con sus seres queridos. Pusieron el primer ladrillo de su vida como matrimonio, a la espera del retoño que llegará para transformarlos en una familia

Fotos: Agencia Movilpress

 

 

Mariana, hermana de Claudia, con su hija Agustina, que llevó las alianzas. Abajo Karen, otra hermana de Claudia; Mari, la mamá de Leonel,
y Oscar, el
padrastro. Familia.
 
Delménico junto a la "Tota" en la fiesta, y Reina Reech llegando al salón con un vestido azul. La luna de miel es en Buzios.
 
En septiembre se mudarán a Uruguay, donde quieren criar al bebé que viene en camino. Antes se casarán por civil en la casa de los abuelos de Claudia. "Quiero casarme en mi tierra natal".
 
   

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